sábado, enero 29, 2005
viernes, noviembre 19, 2004
jueves, noviembre 18, 2004
Él y yo (1)
Supongo que fui uno de los pocos turistas que pasó el anterior verano por Christiania al que no le ofrecieron costo de buenas a primeras. Y eso que yo estaba bastante predispuesto a ello. De hecho, en los dos paseos que me di por la famosa Pusher Street (Calle Camellos, para más señas), me los pasé mirando discretamente a los ojos de los allí congregados, buscando esa señal, que como el amor, pertenece a un lenguaje universal, "¿quieres pillar?" Sin embargo, en los dos viajes me encontré, o tal vez no pude evitar, la mirada de un enorme ogro triste, vestido con ropas militares y el cráneo rapado lleno de heridas, que desde el lugar donde estaba sentado también me observaba. Nuestras miradas se volvieron a cruzar. Me acerqué. No se muy bien porqué, pero me senté a su lado. Es decir, quería me ayudara a pillar costo, pero, casualmente, desde el mismo instante en el que me senté me di cuenta de dónde estaban los camellos: justo enfrente. Pude entonces levantarme y comprar directamente yo mismo. Pero decidí quedarme y que aquel gigante melancólico y casi deshauciado me ayudara a conseguir lo que deseaba. Empezamos a hablar. Allí todo el mundo habla inglés. Me comenta la importancia de parecer familia- relatives, creo que fue la expresión que utilizó- de cara a los camellos, o sea, que fuéramos como primos, o más bien, como tío y sobrino, me gustó la idea, y me pasó una chusta de canuto profunda y extremadamente cargada. Después de unos minutos de silencio interrumpidos por algún comentario inconexo e indescifrable por ambas partes, nos pusimos a ello. Nos levantamos, le di un billete de nosecuantas coronas, y él negoció en danés con la especie de Familia Manson que cortaba el bacalao del hachi por aquellas latitudes. Independiente de que se tragaran lo de que éramos parientes- yo intentaba poner cara de sobrino, pero creo que fue peor-, nos dieron unos buenos tres talegos de rumaí calidad extra. Una vez hecha la compra, urgía catar el material. Nos fuimos a una especie de campa soleada con mesas de madera al lado de varios bares situados donde termina la Pushser Street. Para ese momento, ya éramos casi como colegas. Me da la china para inspecionarla. Se la devuelvo. Make a joint, le digo. Y entonces asistí muy interesado al ritual escandinavo de cómo hacerse un canuto. El porro más destroyer de la historia podría llamarse... (continuará)
lunes, noviembre 15, 2004
El deseo de ser piel roja
Si uno pudiera ser un piel roja siempre alerta, cabalgando sobre un caballo veloz, a través del viento, constantemente sacudido por la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas porque no hacen falta espuelas, hasta arrojar las riendas porque no hacen falta riendas, y apenas viera ante sí que el campo era una pradera rasa, habrían desaparecido las crines y la cabeza del caballo.
Franz Kafka. Contemplaciones. 1913.
Franz Kafka. Contemplaciones. 1913.
viernes, octubre 29, 2004
jueves, octubre 28, 2004
siempremario
Éste es el texto de mi amigo -ahora sí puedo escribir su nombre completo-, Mario Canal. Para mi él es siempre, y es todavía, como si una sensación de peligro recorriera nuestras vidas.
Chocolate Hooks.
-Hi!
-What’s up?
-Fucking slept. You?
-Well, fucking pissed with Toni?
-Why?
-He’s an idiot, he wanted to screw me yesterday without a condom. Can you believe it? He’s fucking stupid!
-Does he has a nice dick?
-Yeah...
-Then don’t freak out, just suck it.
-You Bitch!
-I could do it for you...
-Hey, I manage myself, pussy. What about Oliver the asshole.
-Gone. Thanks god.
-Good... Are you going to maths? I have a joint. It’s good hash. My brother brought it from Ibiza, they calle it chocolate there.
-Ok, let’s go to the park.
-Do you have a paper?
-Yep.
-Have you listened the new album of Miss Kittin? She’s just a bitch. I love her.
-Yeah, me too. And Peaches.
-Yeah, they look great.
-Next friday there’s a concert at the Plastic People. You can tell your mum you come home to sleep. My mum will be on a weekend trip. She has a new boyfriend. Fucking bitch.
-You are lucky. I wish I could be by myself as much as you do... Shit! this dope is strong.
-Yeah, I told you. Take it easy. We are going to be flat for the rest of the morning. I think I won’t go to class today. Let’s quit.
-I don’t know...
-Come on, enjoy life, Brenda. It’s a nice white day, doesn’t rain, don’t behave like a child.
-I don’t behave like a child, I just don’t know what can we do.
-Well, do nothing, just walk. Let’s go to the cementery... I don’t konw.
-Ok, but I want to buy a Flake first. After smoking I love to eat chocolate.
-That’s called hypoglucemia, I saw it on TV. Did you know that there’s something in the chocolate that hooks you like a drug? It’s addictive.
-No, I didn’t.
Chocolate Hooks.
-Hi!
-What’s up?
-Fucking slept. You?
-Well, fucking pissed with Toni?
-Why?
-He’s an idiot, he wanted to screw me yesterday without a condom. Can you believe it? He’s fucking stupid!
-Does he has a nice dick?
-Yeah...
-Then don’t freak out, just suck it.
-You Bitch!
-I could do it for you...
-Hey, I manage myself, pussy. What about Oliver the asshole.
-Gone. Thanks god.
-Good... Are you going to maths? I have a joint. It’s good hash. My brother brought it from Ibiza, they calle it chocolate there.
-Ok, let’s go to the park.
-Do you have a paper?
-Yep.
-Have you listened the new album of Miss Kittin? She’s just a bitch. I love her.
-Yeah, me too. And Peaches.
-Yeah, they look great.
-Next friday there’s a concert at the Plastic People. You can tell your mum you come home to sleep. My mum will be on a weekend trip. She has a new boyfriend. Fucking bitch.
-You are lucky. I wish I could be by myself as much as you do... Shit! this dope is strong.
-Yeah, I told you. Take it easy. We are going to be flat for the rest of the morning. I think I won’t go to class today. Let’s quit.
-I don’t know...
-Come on, enjoy life, Brenda. It’s a nice white day, doesn’t rain, don’t behave like a child.
-I don’t behave like a child, I just don’t know what can we do.
-Well, do nothing, just walk. Let’s go to the cementery... I don’t konw.
-Ok, but I want to buy a Flake first. After smoking I love to eat chocolate.
-That’s called hypoglucemia, I saw it on TV. Did you know that there’s something in the chocolate that hooks you like a drug? It’s addictive.
-No, I didn’t.
martes, octubre 19, 2004
Compartiendo infra-experiencias
Caminar, ver, escuchar, leer, oler, respirar... Reducimos todo a lo que nos dejan los sentidos. Caminamos dando saltitos, poniendo cada pie en un azulejo distinto, intuyendo que si perdemos el equilibrio y pisamos en raya, una trampilla secreta nos conducirá directamente al infierno.
Trankimachine
Ayer quedé con mi amigo M. para, entre otras cosas, comprar un frasco de Trankimazín 2 mg. Hacía dos semanas que debía haber ido al médico a coger la receta hasta que el otro día por fin me llamó. Tengo la receta, me dijo, quedamos el lunes si quieres. Quedamos en Avenida de América, cerca de donde vive su madre, y después de probar en dos sitios distintos -en uno no tenían y el otro era una de esas parafarmacias donde sólo venden potitos y cosas parecidas- nos lo vendieron. Había que dar el D.N.I. Preguntamos también por Deprancol. No tenían. No les había llegado el pedido. Después fuimos a tomar un par de botellines y compartimos una tableta. Un cuarto para él, medio para mi. Seguimos bebiendo, hablando de nuestro amor por los baretos cutres de Madrid y la necesidad de echarlos de menos. Mientras tanto busqué el folleto de instrucciones del medicamento y empecé a leerlo. Benzociapina, alprazolam. Así que era eso. Relajante muscular. Tomar en casos de ansiedad, confusión. Síntomas en caso de interrumpir el tratamiento: ansiedad, confusión. No tomar más de dos semanas. Así que según esto, puedes descansar de tu confusión vital durante dos semanas, pero ten en cuenta que luego es peor. M. me cuenta que también existe el Trankimachine, machacas las pastillas y las esnifas. Mezclado con alcohol y porros es la bomba. Rompo el folleto en ocho partes sin saber muy bien porqué y lo dejo sobre la mesa. Terminamos las cervezas y me acompaña al metro de Ventas. Llueve. Me compro un donut de chocolate y dos napolitanas, una de chocolate y otra de crema, no quedaban más que chocolate. Eso se llama hipoglucemia, sonríe M. Me despido de él. Más tarde al despetar a las 843, era incapaz de recordar cómo había llegado a la cama desde el sofá.



